Robo a mano armada en el dentista

Llevo unas cuantas semanas sufriendo molestias en una de mis muelas, así que muy a mi pesar, el otro día se me ocurrió pasarme por el dentista. Tras un primer vistazo, no parecía haber mayor problema, y de hecho el mismo dentista me dijo que mi boca “tiene buena pinta”. Sin embargo, cogió una de sus punzantes herramientas y comenzó a clavarla en uno de mis empastes diciendo “bueno, puede que en esta zona tengas un pequeñísimo agujero que te provoca las molestias”. Lo cierto es que podía ser que tuviera razón; aunque también podría haber provocado él mismo el agujero, ya que durante un par de minutos se dedicó a “cavar” en el empaste sin descanso.

Tras terminar de “examinar” me dijo que me recomendaba colocar un empaste nuevo (claro, el otro se lo había cargado), y hacerme una limpieza bucal.

Como hacía tiempo que no iba al dentista, al pasar por recepción y comentarme el precio total del empaste más la limpieza se me quedó tal cara de imbécil, que de repente se me quitaron todas las ganas de volver. La broma ascendía a un total de 110 €, ¡casi nada!

Me parece indignante los precios que cobran los dentistas por hacer algo tan simple como un empaste o una limpieza; ¡que estamos hablando de nuestras salud! Lo único que consiguen es que la gente descuide su salud bucal. ¡Por unos precios razonables ya!

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